
Lo siento,
pero abandono esto temporalmente por aburrimiento.
(...y demás historias absurdas)
El 14 de Enero de 1973 era el cumpleaños de Luke,
le regalaron el videojuego que tanto había estado esperando,
en el barrio, solamente dos niños más tenían videoconsola en su casa,
aun era muy novedoso y caro.
Luke pasó horas jugando, aprovecho que vivía solo con su madre,
para saltarse la merienda, la cena, incluso faltar a la escuela
al día siguiente fingiendo estar enfermo.
Su madre trabajaba todo el día y cuando llego a casa
a la hora de la cena, y le vio jugando, no le dio importancia,
porque dio por supuesto que después de la escuela,
habría hecho sus deberes.
- ¿Has cenado?
- Si… mamá… - respondió Luke
Pero era mentira, estaba totalmente abducido por el videojuego,
tan sólo se había abastecido de refrescos, patatas fritas y porquerías,
y solo había pausado el juego para ir rápido al baño.
Luke miró de reojo el reloj de la pared, entonces reparo en ello…
llevaba ya unas 30 horas jugando sin parar.
Y de repente esbozó una sonrisa, era viernes,
y tenía todo el fin de semana por delante.
Esa noche tuvo discusión con su madre por la hora de ir a la cama,
no quería parar de jugar.
Eran ya casi las 11 de la noche, su madre sabia que el juego era nuevo,
pero ya había sido más que permisiva, pues normalmente Luke,
a las 21.30 como muy tarde ya estaba acostado.
-No hay más que hablar! Si no mañana no jugaras!
Su madre dijo la última palabra y Luke se fue a dormir.
No conseguía relajarse, seguía visualizando el juego en su mente,
era como si siguiera jugando, el juego estaba ahí, funcionando en su sueño,
y seguía tratando de pasarse las pantallas, batir el record y ganar a la maquina.
Entonces se despertó. Nervioso y sudoroso, protesto:
- Nooooooooo…
estaba a punto de ganarle a la computadora! ARrrggg
Entonces,
Luke se levanto de la cama sigiloso y encendió el videojuego,
y empezó a jugar a oscuras y sin volumen.
Y otra vez igual…
no podía parar.
Continuo jugando durante horas… y de repente…
se termino el juego.
- Siiiiiiii!!!
Si, si siiiiiiiiiiiiiiii!!! HE GANADO!
He ganaaadoooooo!
HAHAHAHA!!!
Y entonces ya, por fin se acostó, eran las 6 de la mañana.
Cuando su madre despertó,
el aun seguía en la cama, hacia las 11 ya a su madre le pareció raro,
y se asomo a su habitación a decirle:
- Luke… he hecho tortitas con plátano, tus preferidas!
- tengo sueño… déjame un rato mas…
Su madre estaba extrañada.
Y tenía la acertada sospecha de que todo era por el videojuego.
Entonces sonó el timbre.
La madre de Luke miro por la cortina y había dos hombres con traje totalmente desconocidos
para ella. Abrió la puerta.
_ ¿Es usted Suzanne Harris, la Madre de Luke?
_ Sí, soy yo, ¿Quienes son ustedes, que desean?
_Su hijo, ¿esta su hijo en casa?
_ Sí, pero está durmiendo… - entonces de repente se oyó la voz de Luke que aparecía en pijama…-
-¿Mamá que pasa? ¿Con quién hablas?
- Queremos hablar con su hijo, trabajamos para el gobierno.
- Luke… ¿has hecho algo malo…?
- Su hijo ha superado con la puntuación más alta un videojuego que forma parte,
de un programa experimental aun en fase de desarrollo.
- ¡¿Que…?!
- Estaríamos interesados en que Luke venga a utilizar el juego a nuestro departamento,
para realizar unas pruebas.
- Pero… pero… mi hijo está en la escuela…
_ No se preocupe,
un chofer de nuestra organización recogerá a su hijo después de la escuela
tan sólo 3 días por semana, y lo traerá de vuelta a casa a las 8.
Además, Sra. Harris,
se le emitirá un cheque a su nombre para sufragar todos los gastos que Ud.
y su hijo puedan necesitar. Sobre todo para que no le falte de nada al pequeño Luke.
- ¿Un cheque? No necesitamos su dinero! Trabajo más de diez horas al día,
para que a mi hijo no le falte de nada.
- Bien, damos por hecho, que 5000 dólares mensuales, serán necesarios para que Ud.
No tenga que trabajar más limpiando ni hospitales ni casas. Mejor este en casa con su hijo. Si necesitan alguna cosa más háganoslo saber.
_ Dios bendito… 5000 dólares! Pero… y ¿como saben que trabajo como limpiadora?
_ Trabajamos para el gobierno Sra. Harris.
Tenga, tan sólo necesitamos que firme estos papeles, aquí, y aquí…
- Esta… bien…
pero quiero ver a donde llevan a mi hijo.
Hasta que no vea “su departamento”… no firmo nada!
_ De acuerdo Sra. Harris,
nuestro chofer, les acompañara a nuestras instalaciones y les traerán de vuelta
a casa en un par de horas. Gracias.
_ ¿Mama, que pasa? ¿Todo esto es por el videojuego…?
No volveré a hacerlo más…
nunca mas faltare al colegio lo juro!
Pero no me castigues sin jugar por favor…
_ ¡¿Faltaste a clase…?!
…Estupendo.
En fin, no te preocupes por eso ahora hijo,
podrás jugar a tu juego todo lo que quieras.
Corre, ves a vestirte, que nos llevan a un sitio sorpresa.
_ Bieeeeeennnnnnnnn…
_Tenga Sra. Harris entregue estén sobre al SR. Cooper en cuanto les reciba,
y esta es mi tarjeta, llámeme si tiene alguna duda.
“a la atención del Sr. Abraham Cooper, delegación 20-11 departamento F, Pentágono.”
-…Dios mío… ¡¿...Pentágono…?! ¡¿Adonde demonios vamos…?!
- No se preocupe Sra.Harris,
tan sólo necesitamos que su hijo juegue a nuestro videojuego experimental para nosotros.
Nadie sabía su nombre real, ni su ciudad natal,
incluso ella ya casi lo había olvidado de no usarlo.
Era espía.
Tenía varios pasaportes. Viajaba demasiado.
A veces no tenía ni tiempo de dormir en la ciudad
que estuviera pisando en ese momento.
Un nombre y peluca nueva para cada operación.
6 meses.
Ése fue máximo periodo de tiempo que había llegado a estar
fingiendo ser la misma persona, pero fue una excepción.
Se trataba de una operación muy complicada.
Por lo general tenía que cambiar casi cada semana.
Pero estaba cansada.
Así que inicio su propia operación para escapar.
No podía hacerlo con ninguna de sus identidades falsas,
ni con la autentica, pues la encontrarían enseguida.
Se fue a un mal barrio, fingiendo ser una ayudante social.
Tras más de 20 entrevistas, lo tenía.
El pasaporte de una chica de su edad que desapareció hacia 3 años,
una noche que salía a encontrarse con sus amigos.
La madre de la chica le confió la documentación creyendo que tal vez
podría encontrar a su hija.
Le mintió fríamente, pues lo más probable era que la chica
estuviera muerta y enterrada en algún lugar, o peor.
Estaba en pena operación,
pero a media noche cogió un autobús a otra ciudad
para partir desde aquel aeropuerto que la llevaría directa hacia su libertad.
La triste verdad le invadía el cerebro,
condicionando todos sus actos.
Había cosas que no necesitaba saber.
Pero había una,
solo una que necesitaba oírsela decir de sus propios labios.
Y no sucedía.
Y lo necesitaba como respirar...
Era agonizante.
Si hubiera podido obtener tan sólo eso…
nada de esto hubiera durado tanto.
Maldita sea.

